TZOLKIN
El Encantamiento del Sueño


Los mayas tenían 17 calendarios diferentes y todos eran usados al mismo tiempo. Pero dos son los que están tomando auge en este momento: el calendario solar o Haab, utilizado como medida del tiempo y el Tzolkin o calendario sagrado, que trabaja el lado espiritual del tiempo.
El calendario Haab es un calendario solar, mide el tiempo que nos toma dar una vuelta al Sol. Está constituido por 18 meses de 20 días cada uno. Lo que suma un total de 364 días, al día que faltaba para completar los 365 días, los mayas lo denominaban “día fuera del Tiempo”. Éste era un día en que los mayas se replegaban en su interior para orar, reflexionar y transmutar, aprovechando para formular sus propósitos para el año siguiente. Este calendario comenzaba el 26 de Julio (referencia del año gregoriano) y terminaba el 24 de Julio.
El Tzolkin o calendario sagrado, lo utilizaban los sacerdotes mayas y era meramente religioso. Estaba compuesto de 13 meses de 20 días y, por lo tanto, el año estaba constituido por 260 días. En él, se plasman las diferentes vibraciones o energías de cada uno de los días. Dándonos la posibilidad de vivir el día a día de manera consciente.
Estudiar ambos calendarios, plasmarlos y vivirlos en nuestra cotidianeidad, es parte de una filosofía de vida, una nueva manera de alinearnos con el orden natural del cosmos. Vivir esta unión es una nueva forma de adquirir equilibrio, conexión y armonía con el adentro y el afuera, con el arriba y el abajo, con el tú y el yo.
En la actualidad, el calendario gregoriano es el más usado internacionalmente y el propio del mundo occidental. A pesar del peso y valor que tiene, desde 1987 existe un gran movimiento en la sociedad moderna para intentar rescatar al calendario maya ya que está más acorde con los ciclos de la naturaleza, es decir, es un calendario que respeta el paso natural del Sol y la Luna.
El Encantamiento del Sueño es un trabajo realizado por José Argüelles, en el cual rescata el uso del Tzolkin y el Haab con la finalidad de lograr sincronizarnos con el tiempo real y armónico. Propone un sincronario de 13 lunas de 28 días para realinearnos con el planeta Tierra y con el Universo, debido a la confusión generada por el calendario gregoriano y sus meses irregulares con nombres que no concuerdan con lo que expresan, vivimos en el caos, completamente desconectados de nuestro ser interior y del entorno. Asimismo integra a la herencia maya conocimientos tan antiguos como el uso de las runas y el I Ching, el cual según sus investigaciones está profundamente relacionado con nuestro ADN.